Tener un «arrastrón» o una caída tonta en parado es el pan de cada día de cualquier motero. Aunque el incidente sea poco aparatoso, siempre deja dudas de si el golpe o arañazo ha afectado a la moto. A veces el daño es evidente, sin embargo suele ser lo que no se ve a simple vista lo que puede comprometer la seguridad y agravar el problema con el tiempo.

Pasado el susto inicial y comprobar que tú estás bien, llega el momento de revistar la moto. ¿Por dónde empiezo? ¿Vale la pena arreglarla? Te contamos qué hacer con tu moto tras una caída, evaluar los daños y si es necesario pasar por el taller para darle el cuidado que se merece tu compañera.

1. ¿Es solo «chapa y pintura» o hay más?

Antes de obsesionarnos con el rayajo del depósito, hay que asegurar la integridad de la moto y si esta es segura para volver a circular de nuevo. Un carenado roto, desplazado o piezas mal fijadas son peligrosas: afectan a la estabilidad, la aerodinámica o incluso al comportamiento en frenada.

  • Plásticos y fibras: No todos los desperfectos son iguales. Es vital saber por qué debes ir a un taller a reparar los plásticos de la moto en lugar de usar pegamentos caseros que cristalizan y se parten.

  • Materiales avanzados: Si tienes una deportiva o una café racer de alta gama, te preguntarás: ¿se puede reparar la fibra de carbono?. La respuesta es sí, pero debes acudir a un taller especializado.

2. Proceso de reparación de componentes

Tras comprobar que no hay daños internos graves, es momento de centrarse en la estética. Desde ya advertimos de las consecuencias a largo plazo de reparar una bolladura o un rallón en casa. Para que el acabado sea duradero se deben realizar trabajos pertinentes en un taller especializado de carenados: preparar la zona adecuadamente, emplear materiales de calidad y finalizar con acabados que garantizan los resultados en el tiempo.

Llegados a este punto, entra con fuerza un dilema de estilo: ¿mantener el look de fábrica o aprovechar para personalizar?

Pintado de motos

Si siempre quisiste algo único y que la moto transmita tu personalidad en carretera, pero nunca habías dado el paso, ahora es el mejor momento para dar el paso.

3. ¿Vale la pena la inversión?

Posiblemente esta sea la pregunta del millón. Si la moto tiene sus años cotizados podrías dudar en si realmente vale la pena reparar una moto tan vieja. La clave está en tu seguridad, el cariño que le tengas y el posible valor de reventa. Una moto bien cuidada mantiene su precio; una moto con «cicatrices» mal curadas puede devaluarse considerablemente.

Si te preocupa el bolsillo, lo mejor es ser transparente: consulta cuál es el precio de los trabajos de pintura antes de decidir, pero recuerda que un acabado profesional es lo que marca la diferencia entre una moto recuperada y una «parcheada».

Qué hacer con una moto tras una caída

Como respuesta rápida a la pregunta es: evaluar los daños y decidir entre comprar una nueva o reparar, aprovechando el momento para personalizarla. Las caídas y los golpes son un fastidio, pero mirándolo por el lado bueno, un lienzo en blanco sobre el que trabajar.

¿Has tenido percances y no sabes qué hacer con tu moto tras la caída? Tráela a Fast Design. Evaluamos daños, reparación de carenados y posibles mejoras en un presupuesto personalizado.